
Origen nuestro, que estás más allá del tiempo y del espacio,
santificado sea tu concepto.
Venga a nosotros tú reino,
que tú energía fluya,
así en esta tierra como en toda existencia,
danos hoy la materia de la que estamos hechos,
y perdona nuestros actos contrarios a tu ser,
como nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no dejes que nos conduzcan nuestras limitaciones
y líbranos de la nada.
Amen.
Esta oración constituye una reinterpretación filosófica y racional del Pater Noster, desplazando su centro desde la teología personalista hacia una ontología impersonal y cosmológica.
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“Padre nuestro” → “Our Origin”
El Dios personal es sustituido por un principio originario: causa, fundamento o condición de posibilidad del ser. -
“Que estás en los cielos” → “beyond time and space”
El “cielo” deja de ser un lugar y pasa a ser una categoría metafísica: trascendencia respecto al tiempo y al espacio. -
“Santificado sea tu nombre” → “hallowed be your concept”
El nombre ya no es objeto de veneración religiosa, sino el concepto como forma racional de aprehender lo real. -
“Venga a nosotros tu reino”
El reino se entiende como orden, estructura o inteligibilidad del mundo, no como soberanía divina. -
“Danos hoy nuestro pan de cada día” → “the matter of which we are made”
El sustento no es solo alimento, sino materia, energía y condiciones materiales de la existencia. -
“Perdona nuestras ofensas”
La culpa se redefine como desajuste ontológico: actos contrarios al ser, no pecado moral. -
“No nos dejes caer en la tentación” → “Do not let our limitations lead us”
La tentación es la limitación cognitiva, biológica y existencial, no el mal metafísico. -
“Líbranos del mal” → “deliver us from nothingness”
El mal último no es el demonio, sino la nada, el vacío de sentido y de ser.
En conjunto, el texto puede leerse como una oración sin teísmo, una liturgia de la ignorancia consciente, plenamente coherente con una visión agnóstica, cosmológica o incluso spinozista del mundo.

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